Cuando es mejor tener un mentor ¿cuando se emprende o cuando se escala?

Dos momentos diferentes, dos oficios distintos. Quien los vive suele descubrir tarde que las decisiones que lo trajeron hasta aquí no son las que lo llevarán más lejos. Ahora bien, un mentor no garantiza el éxito, pero sí puede ayudarle a decidir mejor en los momentos en que equivocarse sale caro.

Analicemos que se puede hacer con ayuda de un mentor en esos dos momentos

Primer momento: Cuando empieza

Todo parece ir cuesta arriba, el valle de la muerte esta a la vuelta de la esquina, ¿de que forma podemos pensar en buscar ayuda con un mentor?, compartimos algunas opciones

  • – Al empezar, casi todo es la primera vez: el precio, los socios, la formalización, el primer cliente. Un mentor le ofrece la experiencia de quien pasó por retos parecidos, es alguien que ya recorrió el camino, no le dará respuestas hechas, pero le brindará su criterio para no repetir errores evitables.
  • – Que usted se enamore de la propia idea es normal, es humano y es peligroso, es lo más común. Un mentor pregunta lo que usted no se está preguntando: ¿cuánto le cuesta realmente vender?, ¿quién paga y por qué? Le brinda una mirada que contrasta su idea con la realidad.
  • – El fundador o fundadores cargan con muchas dudas, más de las que se puede imaginar. Conversar con alguien de confianza y sin intereses cruzados baja la presión y ordena las prioridades. El mentor puede brindar apoyo en las decisiones difíciles y ayudarle a encontrar escenarios.
  • – En muchos casos un mentor con trayectoria puede presentarle clientes, aliados o inversionistas, siempre que usted tenga algo concreto que mostrar. Conectar con otros que puedan apoyar su idea o incluso comprar su producto de formas en que usted no imagina

Y ayuda más cuando usted sabe en qué etapa está su emprendimiento. Idea, validación y escalamiento son etapas con necesidades distintas, y los emprendedores suelen pedir apoyo con su modelo de negocio, sus finanzas y la generación de demanda.

Segundo espacio: Cuando su empresa está escalando

Cuando la empresa ya esta constituida las urgencias, emergencias y particularidades son diferentes.

  • – Pasar de ejecutar a delegar, de improvisar a construir sistemas. Muchos fundadores se vuelven el cuello de botella de su propia empresa, porque crecer exige hacer cosas distintas. Un mentor que ya escaló puede mostrarle ese punto ciego antes de que lo pague en agotamiento o en pérdida de equipo.
  • – Cuanto más grande es la empresa, menos personas le dicen la verdad. Un mentor externo no le reporta, y esa distancia le permite decir lo incómodo, lo sincero ya que es una voz independiente. Por eso conviene que no sea su jefe: el mentor se elige por las habilidades y competencias que el mentee necesita desarrollar. ( de acuerdo a hpsconsultores)
  • – El mentor útil no es el más famoso, sino quien conoce su sector y el problema que usted enfrenta ahora, quien ya recorrido su camino y ya lo conoce, que cuenta con la experiencia del tramo que sigue la empresa. Quizá necesite más de uno.
  • – Capital, talento y clientes de mayor tamaño suelen llegar por relaciones, no por anuncios, un mentor puede acercarle o guiarle para estar em una red para crecer.

Debe tener presente siempre que un mentor no reemplaza a un consultor que resuelve un proyecto concreto ni a un asesor que acompaña decisiones recurrentes. En el escalamiento, puede necesitar a los tres oferentes de servicio para crecer.

En resumen, Las personas emprendedoras o empresarias deben de saber antes de buscar mentor lo siguiente para sumarlo a sus expectativas:

  1. – No hace el trabajo ni decide por usted. La responsabilidad sigue siendo suya.
  2. – No hay garantías. Circulan cifras como que el 90% de los emprendimientos con mentores y financiamiento superan los tres años, pero no comparan con empresas similares sin mentor. Un informe de MicroMentor, más modesto, encontró que un 26% aumentó sus ganancias entre 1% y 25%.
  3. – Funciona si usted llega preparado: con objetivos claros, conociendo sus números y ejecutando lo acordado.

Un buen mentor no le ahorra el esfuerzo de emprender ni de escalar. Le ahorra errores que no necesitaba cometer.