La formación dejará de ser un área de soporte y pasará a ser infraestructura estratégica, las empresas ya no podrán tratar capacitación como evento, curso anual o beneficio interno. La brecha de habilidades es considerada por empleadores globales como la mayor barrera para la transformación empresarial, y 85 % de los empleadores encuestados por el World Economic Forum (WEF) planean priorizar la actualización de habilidades de su fuerza laboral. (https://www.weforum.org/publications/the-future-of-jobs-report-2025/digest/)
La competencia digital básica ya no será suficiente, la alfabetización digital será apenas el piso. Lo que viene es fluidez digital aplicada al trabajo: usar IA, datos, automatización, ciberseguridad básica, herramientas colaborativas y pensamiento crítico para resolver problemas reales.
En el mismo informe, el WEF señala que las habilidades de mayor crecimiento incluyen IA y big data, redes y ciberseguridad, alfabetización tecnológica, pensamiento creativo, resiliencia, flexibilidad, agilidad, curiosidad y aprendizaje permanente.

Las empresas y particularmente las PYMES tendrán una brecha de preparación más dura que las grandes empresas, Las PYMES no están fuera del juego, pero parten con desventajas claras. La OCDE señala que las pequeñas empresas siguen rezagadas en transformación digital por baja conciencia, falta de recursos internos, deficiencias de habilidades y restricciones financieras. (https://www.oecd.org/en/topics/digitalisation-of-smes.html)
Muchas PYMES no fallarán por falta de tecnología, sino por comprar herramientas sin cambiar procesos ni formar capacidades internas.
En el corto plazo los cursos de “liderazgo”, “comunicación”, “innovación” o “transformación digital” seguirán existiendo, pero perderán valor si no están vinculados a problemas operativos.
Lo que dará mayor empuje a la reducción de brechas de desempeño en la empresa será:

Entonces ¿Cómo debería prepararse una empresa en la nueva realidad desde ahora?
En primer lugar, se debe diagnosticar el mapa interno de capacidades críticas requeridas, eso implica, no empezar por contratar formación de forma alocada y por temas, sino empezar por responder internamente lo siguiente:

En lo sucesivo y gracias a los rápidos cambios y la incertidumbre nos dice que la formación debe medirse con métricas como:

Horas de capacitación y satisfacción del participante no desaparecen, pero deben bajar drásticamente de importancia.
¿Qué opina usted? ¿le preocupa la posibilidad de quedar en obsolescencia? Le invitamos a seguir aprendiendo

